El Problema de la Cognición Colectiva de Segundo Orden en las Redes Sociales

Introducción

Dos personas piensan mejor que una, dice el viejo refrán. Sin embargo, en muchas ocasiones se puede apreciar lo contrario extremo; muchas personas compartiendo los mismos prejuicios e ignorancias, cometiendo los mismos errores lógicos. Esta situación es fácil de observar en la cotidianidad del ciberespacio. En esta situación radica la pregunta de esta investigación; ¿Por qué los usuarios en las redes sociales están evidenciando tan poca capacidad de cognición colectiva de segundo orden? O en otras palabras; ¿Qué dinámicas intersubjetivas entorpecen o facilitan la cognición colectiva de segundo orden en las redes sociales virtuales? Para proceder a examinar esta cuestión es necesario aclarar primero varios aspectos generales.

En primera instancia se debe aclarar que la cognición colectiva se entiende como el pensamiento generado por varias personas en ocasiones y contextos espacio-temporales distintos.  En segunda instancia la frase ¨cognición de segundo orden¨ responde a la teorización en la filosofía de la mente sobre los niveles de pensamiento en donde el primer orden quiere decir, procesos mentales básicos y el segundo procesos más complejos; los primeros realizan procesos cognitivos como identificar, explicar, hacer análisis básicos etc., los segundos se caracterizan por el pensamiento crítico y auto-criticó, sistémico, abstracto etc. Así, el estudio se enfocará en analizar la cognición colectiva de segundo orden en las redes sociales. Este derrotero abrirá las puertas para una deliberación más general sobre el ciberespacio y la epistemología, confluyendo con la política y legitimando una defensa cognitiva de los valores liberales como la diversidad y la tolerancia.

Como se verá más adelante, esta preocupación en torno a la cognición también nos llevará necesariamente a analizar cuestiones mucho más abstractas de la filosofía antropológica como lo son los conceptos de mismidad y de alteridad pero que tienen repercusiones directas en la cognición de segundo orden. De esta forma se espera hacer un pequeño aporte al conocimiento sobre el pensamiento complejo en el ciberespacio.

Adicionalmente, este cuestionamiento entiende la cognición no como un fenómeno que se reduce materialmente a cerebros aislados, individuales e independientes, sino más bien comprende que toda cognición radica en una dinámica entre cerebros orgánicamente separados y un entorno externo que es la condición de posibilidad de toda su actividad. Así, el estudio se preocupa por la cognición de segundo orden teniendo en cuenta su dimensión social.

En ese orden de ideas, esta indagación filosófica busca analizar las dinámicas cognitivas que se dan en las redes sociales y cómo estas se relacionan a concepciones sobre uno mismo (la mismidad) y sobre los demás (la alteridad). Así, la mismidad se entiende como lo igual, aquello similar a uno mismo, a lo intra-subjetivo, mientras la alteridad tiene que ver con la intersubjetividad, es decir, a aquello que es diferente y extraño, por así decirlo, al sujeto. Más adelante se ahondará más en estos términos y cómo se configuran en la cuestión del pensamiento de segundo orden en las redes sociales.

El estudio se fundamenta adicionalmente en las herramientas teóricas pensadas por Andy Clark y Pierre Levy. Así, la forma como se entiende la cognición proviene de Andy Clark en sus libros  Estar ahí: cerebro, cuerpo y mundo en la nueva ciencia cognitiva (1999) y Natural-Born Cyborgs: Minds, Technologies, and the Future of Human Intelligence (2003). La cuestión de la inteligencia colectiva proviene de Pierre Levy de acuerdo a su libro Inteligencia colectiva: hacia una antropología del ciberespacio (2004).

Los aportes teóricos de Clark y Levy serán expuestos con mayor profundidad en el primer apartado sobre la cognición. El segundo apartado tratará algunos aspectos teóricos de la forma como se aborda las redes sociales en este estudio desde su dimensión tecnológica, epistemológica y virtual de acuerdo a los dos autores previamente mencionados. Finalmente, se aplicará bajo esta metodología todo ese andamiaje teórico construido en el último apartado para explicar y analizar las dinámicas de cognición colectiva en las redes sociales teniendo en cuenta las nociones de mismidad y de alteridad.

Los conceptos de mismidad y alteridad provienen de la problemática de las burbujas cognitivas que trabaja Cass Sunstein en su libro Republica.com (2003) y la problemática de lo distinto expuesta por Byung-Chul Han en su libro La expulsión de lo distinto (2016).

Capítulo 1. Cognición, mundo y alteridad

El presente apartado expondrá las principales herramientas teóricas que guían la forma como se aborda la pregunta sobre la cognición colectiva de segundo orden. Uno de estos instrumentos se refiere a la teorización sobre la cognición del filósofo escocés Andy Clark. En esencia, su punto de partida teórico replantea la forma como se entiende la inteligencia y los procesos cognitivos, distanciandose de la visión clásica y popular de la interacción cerebro-cuerpo-entorno.

Adicionalmente, en el segundo punto del apartado la noción de los cerebros de segundo orden se explorará para explicar algunas de las condiciones de posibilidad de un óptimo funcionamiento de los cerebros de segundo orden y en el tercer punto se amplificará dicha cuestión con la introducción de la idea de la inteligencia colectiva de Pierre Levy para ahondar en lo que se podría entender como un ideal comportamiento de la cognición colectiva de segundo orden.

Pensamiento intracraneano

En lo que se podría denominar la concepción común sobre los procesos cognitivos humanos se realiza una tajante división entre el cerebro, el cuerpo del cerebro, la mente y el entorno material exterior de cada individuo. Esta forma de plantear la cognición suele asumirse, a pesar de varias críticas, casi de forma natural y sin mayor reflexión. Se entiende como una cuestión de sentido común. Sin embargo, para el intelectual escocés Andy Clark esta corriente de pensamiento en la neurociencia y la filosofía de la mente parte de varias suposiciones erróneas sobre la naturaleza de la cognición.

De forma crucial, para Clark la cognición no ocurre desde una mente individual limitada físicamente por el cráneo y paradójicamente casi por fuera del mundo, a forma de una cognición cartesiana, sino que resulta de la interacción compleja y dinámica entre muchos cerebros y un mundo exterior del que la cognición humana se apoya significativamente en todo su comportamiento mental. Así, la mente humana se encuentra en condición de dependencia con su entorno y de interdependencia con las demás mentes.

Es decir que la cognición humana no es representacional sino funcional, el cerebro humano no construye complejas representaciones del mundo o imágenes mentales a través de complejos cálculos, sino más bien trabaja funcional y prácticamente gestionando los diversos datos que le aporta el mundo y los otros cerebros. Por esta razón, la interacción entre mentes y el contexto donde se encuentren es imperativo para el pensamiento humano.

En el modelo representacional de la mente el cerebro actúa con relativa autonomía del mundo y realizando análisis mentales casi como si estuviera por fuera del mundo, mientras que en la visión funcional, como argumenta Clark, lo que ocurre es la implementación de un andamiaje cognitivo que puede ser entendido como la extensión del cerebro en el mundo a través de, para dar algunos ejemplos, la tecnología, el lenguaje o la cultura.

El mundo como extensión de la mente se puede ilustrar fácilmente; Clark menciona la organización de los implementos e ingredientes en una cocina como una forma de memoria externa, al igual que un diario o una agenda, a estos podemos agregar los celulares y, más provocativamente, la internet. Así, el andamiaje externo puede involucrar miles de objetos y espacios en el mundo. Si se tiene en cuenta el pragmatismo de la naturaleza, esta manera de entender la cognición tiene todo el sentido ya que el cerebro maximiza la gestión de la información, sin el almacenamiento de excesiva información que se tornaría inmanejable (1999, p.46).

La arquitectura de la cognición favorece los procesos directos, enfocados a cumplir tareas específicas de forma relativamente autónoma y basados en la interacción con el entorno. Es decir que uno de los elementos claves para entender esta forma de relación con el mundo radica en el ¨usar¨ el entorno, y es aquí donde se borra la línea entre cerebro y mundo. El pensamiento depende tanto de sí mismo como de los demás y el entorno donde vive. Para Clark casi que surge exclusivamente del diálogo cognitivo con el mundo porque pensar siempre hace referencia a una alteridad (los otros, el mundo).

La mente se apropia del entorno en una dinámica de recíproca influencia. Esta cuestión se puede ver en la tecnología en el sentido de que para ciertos animales, extraer o crear instrumentos a partir del entorno forma parte de su ser no sólo cognitivamente sino también anatómicamente, piénsese en la adaptación fisiológica de la mano humana con su pulgar o la araña con su telaraña; estas manipulaciones del entorno forman parte de su ser y al mismo tiempo modifican el entorno.

En este sentido, el ser mental se extiende al ambiente, a la tecnología generada a partir del ambiente y al cuerpo. Por esta razón Clark sugiere que  «(…) los límites del yo – y no sólo los de computación y del proceso cognitivo general – sólo amenazan con extenderse hacia el mundo cuando la relación entre el usuario y el artefacto es casi tan estrecha e íntima como la que existe entre la araña y su tela» (1999, p.274). Así, los procesos mentales suelen involucrar una interacción particular con el entorno, como ilustra Clark estimulantemente, de la misma manera como la escritura se une al pensamiento en el proceso de leer. Es decir, el pensar no ocurre en el vacío, se va pensando escribiendo o pintando etc.

Ahora bien, Clark va más allá y argumenta que la mente realmente es una dinámica mezcla de procesos e intercambios entre el cerebro-cuerpo, otros cerebros-cuerpos y el entorno espacio-temporal donde se vive. En este sentido, esta argumentación implica casi que la abolición de la misma noción de mente, tema con el que el filósofo escocés coquetea esporádicamente en sus referencias al tema del sujeto en el budismo. Esta teoría de la mente puede tener dos importantes implicaciones; o que no hay mente propiamente dicha, o que cualquier comprensión de la mente debe comprender en su definición el mundo. Reflexionando sobre las posibles consecuencias metafísicas de esta cuestión Clark menciona; «(…) la naturaleza y los límites del agente inteligente parecen ser más borrosos cada vez. En el cerebro ya no existe un ejecutivo central: un verdadero jefe que organice e integre las actividades de múltiples subsistemas especializados. Y tampoco existe ya un límite nítido entre el pensador (el ingenio intelectual incorpóreo) y su mundo» (p.279).

Clark aboga por la integración del mundo en el concepto de mente, o mejor dicho, por la resignificación de mente o expansión de su sentido para ser más coherentes con lo que la ciencia descubre sobre la cognición. Por otra parte, a través de las extensiones de la mente la cognición y el conocimiento humano se vuelven comunales. La cognición vendría siendo el mismo palimpsesto artístico donde toda obra se construye a partir de otras. Todo arte y todo pensar es plagio en este sentido, así como todo pensar y todo arte se crea socialmente. Un término biológico puede expresar esta cuestión con mayor precisión: el actuar parasitario. Muchas de las actividades cognitivas son parasíticas si se ven como la apropiación de elementos externos materiales o culturales sin permiso y de acuerdo a la necesidad.

Así, es evidente que el pensamiento humano es social en el sentido de que requiere de otras mentes y hace uso del mundo de una manera muy práctica. Por esta razón es que Clark lo denomina pensamiento intracraneano. Esta dinámica de influencia recíproca invita a analizar las condiciones bajos las que se da dicha cognición colectiva, qué elementos o situaciones la influencian negativa o positivamente, y, más interesante aún, como el pensamiento colectivo puede fluir estimulantemente para lograr procesos de metacognición que son claves para la resolución de problemas.

Cognición de segundo orden

La cognición de segundo orden es aquella cognición que implica una comprensión más compleja de las cosas y que necesita de procesos meta-cognitivos más sofisticados. Por ejemplo, en la cognición de primer orden una persona sabe cómo manejar un carro mientras que en la de segundo orden la persona reflexiona sobre el manejar y su relación con el tráfico y la máquina etc. En este nivel del pensamiento se hace necesario tener la habilidad de reflexionar sobre la cognición, es decir, de pensar detenidamente sobre la actividad que se realiza. Este tipo de cognición es necesaria para la resolución de problemas y como se verá más adelante, también implica la reflexión colectiva sobre un tema específico debido al hecho de que el pensamiento entre varios cerebros es más propenso a los procesos mentales meta-cognitivos. Este marco teórico sobre la cognición de segundo orden después será aplicado para reflexionar sobre este tema en las redes sociales. Andy Clark denomina la metacognición como dinámicas cognitivas de segundo orden que vienen siendo;

(…) un cúmulo de capacidades que implican autoevaluación, autocrítica y respuestas compensatorias ajustadas con precisión. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, cuando reconocemos un defecto en uno de nuestros planes o argumentos y dedicamos recursos cognitivos a eliminarlo, o cuando reflexionamos sobre la poca fiabilidad de nuestros juicios iniciales en ciertos tipos de situaciones y, como resultado, actuamos con un cuidado especial, o cuando averiguamos por qué hemos llegado a una conclusión determinada comprendiendo las transiciones lógicas de nuestro propio pensamiento, o cuando descubrimos las condiciones bajo las cuales pensamos mejor y tratamos de provocarlas. (1999, p.264)

El pensamiento colectivo de segundo orden tiene varias aplicaciones prácticas en la vida real, como menciona Clark con los ejemplos de la construcción de aviones o el gobierno de un país donde el cerebro de una sola persona no es suficiente para cumplir el objetivo fijado. Es más, se puede afirmar que gran parte de la resolución de problemas se «(…) descarga en estructuras y procesos externos, pero estas estructuras y procesos ahora tienden a ser más sociales e institucionales que puramente físicos» (Clark, 1999, p.234). Esta cuestión devela el carácter colectivo de la resolución de problemas y del pensamiento de segundo orden.

En este sentido, el lenguaje humano y su materialización en los espacios públicos como en la señalización, los alfabetos, las matemáticas, las leyes, etc, no solo permite la resolución de problemas complejos sino también el pensamiento de segundo orden. Para Clark el lenguaje público «(…) es responsable de un conjunto de características distintivas del pensamiento humano que se plasman en la capacidad para manifestar una dinámica cognitiva de segundo orden» (p.264).

El lenguaje y las instituciones sociales adquieren entonces particular importancia para el pensamiento de segundo orden. Especialmente si tenemos en cuenta su pertenencia al complejo andamiaje mental que se usa para resolver problemas que superan al individuo. Desde esta perspectiva el lenguaje es más que un medio para entender el mundo, sino que también es una herramienta para la resolución de problemas que involucran a la sociedad en general y que se abordan colectivamente a través del lenguaje. En este sentido el lenguaje se puede entender como una extensión de la razón individual.

Por otra parte, las instituciones sociales también son parte de esa cognición a gran escala y de ese andamiaje externo que facilita la existencia humana; «Las organizaciones, las fábricas, las oficinas, las instituciones y otras entidades similares son los andamiajes a gran escala de nuestro éxito cognitiva distintivo» (p.241). Teóricamente, estas instituciones deberían tener la capacidad de solucionar situaciones efectivamente gracias a la acumulación de la experiencia y el conocimiento, del perfeccionamiento de sus actividades y la ventaja adicional del pensamiento colectivo.

En teoría, la capacidad de pensamiento de segundo orden en estas instituciones debería estar en constante mejora y se deberían evidenciar mejoras generacionales como en el experimento citado por el filósofo escocés en donde un neurocientífico y un antropólogo crean una simulación computacional donde generaciones sucesivas de redes conectivas gradualmente mejoraron sus capacidades para resolver problemas al crear y heredar un conjunto de artefactos culturales (p.244). Como se verá más adelante, el internet y las redes sociales son entendidas como parte de ese andamiaje externo, o extensión de la mente individual que tiene dicho potencial cognitivo.

Más adelante se abordará este tema más a fondo al confrontar la pregunta sobre el correcto y el incorrecto modo de propiciar las dinámicas cognitivas de segundo orden en las redes sociales. Así, en el punto final de este capítulo se explorará el potencial del ciberespacio como espacio para la inteligencia colectiva, tal como lo teoriza el intelectual francés Pierre Levy.

Inteligencia colectiva

El proyecto de inteligencia colectiva articulado por el filósofo francés Pierre Levy en su libro Inteligencia colectiva: hacia una antropología del ciberespacio (2004), se presenta como una interesante propuesta para pensar una posible interacción constructiva de las personas en el ciberespacio donde se promueva activamente las dinámicas cognitivas de segundo orden. Por esta razón el propósito de este apartado será de articular dicho proyecto con el tema de la cognición de segundo orden para después reflexionar sobre las redes sociales a partir de este escenario posible e ideal del comportamiento humano en el internet y que contrasta mucho con las dinámicas negativas que están ocurriendo en el momento. En este sentido, primero miraremos a Levy, que es optimista y escribe en el año 2000, luego veremos a Han quien tiene una visión más pesimista que bebe de problemas actuales. Este planteamiento permite pensar sobre este tema de forma más objetiva y realista que si nos enfocáramos en solo una visión de las cosas.

Pierre Levy entiende la inteligencia colectiva como una manifestación de la cognición humana en grupo con importantes características como la autocrítica, la colaboración y retroalimentación de distintas personas en distintos lugares, el accionar con un fin común específico y, crucialmente, la inmediatez de esas interacciones. En palabras de dicho intelectual;

¿Qué es la inteligencia colectiva?  Es una inteligencia repartida en todas partes, valorizada constantemente, coordinada en tiempo real, que conduce a una movilización efectiva de las competencias.  Agregamos a nuestra definición esta idea indispensable: el fundamento y el objetivo de la inteligencia colectiva es el reconocimiento y el enriquecimiento mutuo de las personas, y no el culto de comunidades fetichizadas o hipóstasiadas. (2004, p.19)

Esta idea se puede entender como la sincronía de varios cerebros actuando en conjunto para realizar y pensar una situación dada en el ciberespacio. Implica pues intercambios constantes de información y fuentes de información que construyen comunidad, aunque sea virtual. De acuerdo a Levy, son una especie de cerebro colectivo donde cada usuario aporta conocimientos, experiencias, aprendizajes y enseñanzas (p.64-65).

En este sentido, la inteligencia colectiva exige dentro de su funcionamiento unos vivos procesos de cognición de segundo orden debido a los constantes intercambios de ideas y técnicas, a la lúcida argumentación y al análisis colectivo de problemas complejos que permiten ver las cosas de distintos puntos de vista y examinar más detenidamente las mismas lógicas con que se enfrentan los problemas. Levy menciona; «Los miembros de una comunidad pensante indagan, inscriben, conectan, consultan, exploran. Su conocimiento colectivo se materializa en una inmensa imagen electrónica pluridimensional, en perpetua metamorfosis, agitándose al ritmo de las invenciones, de los descubrimientos, casi viva» (p.122).

Así, Levy imagina los espacios de inteligencia colectiva como mundos virtuales que se configuran como dispositivos heurísticos de «(…) autoorganización, de autodefinición y de construcción autónoma de sí en el espacio del saber por las comunidades mismas» (p.64). Esa auto-gestión representa una saludable vivencia de la cognición de segundo orden porque implica una comunidad pensante que no delega infantilmente su pensamiento a la autoridad o a políticos-expertos televisados y desconocidos.

Ejemplos de inteligencia colectiva en el ciberespacio abundan. Redes sociales como Facebook y Twitter se pueden entender como casos de inteligencia colectiva cuando funcionan como medios para coordinar acciones reales o para difundir información de corte socio-política. Otro ejemplo aún más ilustrativo sería Wikipedia, una enciclopedia viva construida y retroalimentada grupalmente tanto por expertos como por personas del común. Asimismo, existen varios proyectos en línea que permiten la participación de muchas personas y el actuar colectivamente a través del crowdsourcing o el citizen science, donde muchas personas pueden contribuir al análisis o recolección de información o a la investigación científica.

Ahora bien, la cuestión de la inteligencia colectiva para Levy se constituye no solo como una teoría sino que realmente conlleva otras dimensiones más pragmáticas como la renovación del vínculo social que en muchos sentidos se ha visto afectado negativamente por los avances tecnológicos como lo ha explorado exhaustivamente la ciencia ficción;

(…) el proyecto del espacio del conocimiento incita a inventar de nuevo el vínculo social alrededor del aprendizaje recíproco, de la sinergia de las competencias, de la imaginación y de la inteligencia colectiva. Se habrá comprendido, que la inteligencia colectiva no es un objeto puramente cognitivo.  La inteligencia debe ser comprendida aquí en su sentido etimológico, es decir trabajar en conjunto (inter legere), como punto de unión no solo de ideas sino también de personas, “construyendo la sociedad”. Se trata de un enfoque muy general de la vida en sociedad y de su futuro posible. La inteligencia colectiva de la que hablamos en este libro es un proyecto global cuyas dimensiones éticas y estéticas son tan importantes como los aspectos tecnológicos u organizacionales. (p.18)

Es decir que dentro del proyecto de inteligencia colectiva también se está pensando reivindicar el lugar del sujeto en la sociedad y en la construcción del conocimiento. Por esta misma razón otra dimensión del proyecto de inteligencia colectiva es la política. Para Pierre Levy estas interacciones enriquecidas en el ciberespacio representan una oportunidad de construir una democracia verdadera en donde los ciudadanos realmente participan en la política y de esta forma limitan el poder de los políticos, que usualmente entorpecen la democracia e impiden el bienestar de la sociedad. Dentro del paradigma de la inteligencia colectiva, se podría pensar una ciudadanía que vaya más allá de ir a las urnas. Levy menciona al respecto;

La fuerte interacción entre las técnicas de comunicación y las estructuras de gobierno fue confirmada por varios acontecimientos políticos recientes. Los regímenes autoritarios, muy adaptados a los medios unidireccionales, centralizadores y territorializados, resistieron mal las redes telefónicas, los satélites de televisión, los fax, las fotocopiadoras y todos los instrumentos que estimulan una comunicación descentralizada, transversal y no jerárquica. (p.40)

El uso de las redes sociales que hicieron los ciudadanos de varios países del medio oriente durante la primavera Árabe puede ejemplificar un actuar político-en-revolución dentro de un intelecto colectivo. En estos países las redes sociales funcionaron como herramienta para coordinar protestas, difundir información, denunciar crímenes de estado, comunicar sobre los eventos locales a la comunidad internacional entre otras funciones. Todas estas acciones ciudadanas fueron coordinadas colectivamente en tiempo real gracias a la interacción de los usuarios, su retroalimentación mutua y el intercambio de información, los interesados sobre este tema pueden consultar a Barón, L. (2015)

La inteligencia colectiva, para Levy, apoyaría los procesos democráticos y la resolución de conflictos sociales poniéndose en acción en el ciberespacio a través de la promoción de discusiones plurales, en la visibilización de peligros sociales, en la creación de espacios para la participación de la toma de decisiones políticas y la evaluación de los resultados de las políticas públicas.

Teniendo en cuenta este posicionamiento teórico expuesto en los tres anteriores puntos sobre la cognición, el pensamiento de segundo orden y la inteligencia colectiva, ahora es relevante ahondar detenidamente en la forma como estas cuestiones se plasman en esos lugares del ciberespacio recientemente populares; las redes sociales.

Capítulo 2. El potencial de la cognición colectiva de segundo orden en las redes sociales

En el siguiente capítulo se busca realizar una exposición detallada de la forma como esta indagación filosófica entiende las redes sociales en el ciberespacio como lugares donde la cognición colectiva de segundo orden puede prosperar y promoverse. Bajo esta intención, en un primer momento se retomará al filósofo escocés Andy Clark para explicar las redes sociales como extensiones virtuales de la cognición humana y como espacios para el pensamiento colectivo de segundo orden. En un segundo lugar, se busca explicar las redes sociales como una instancia específica del espacio del conocimiento siguiendo la teorización de Pierre Levy.

Las redes sociales como una extensión de la cognición humana

En esta sección se realizarán algunas aclaraciones adicionales sobre la tecnología desde el punto de vista del intelectual anglosajón Andy Clark, esta vez tomando como referencia sus pensamientos en el libro Natural Born Cyborgs (2003) referenciado anteriormente en la introducción. Así, desde su perspectiva de la tecnología como extensión cognitiva del ser humano se articulará nuestro propio entendimiento de las redes sociales que guiará más adelante el análisis del problema de la cognición colectiva de segundo orden en relación con la mismidad y la alteridad.

Si se entiende la tecnología como una extensión cognitiva del ser humano, como una suerte de extensión de la mente, en donde se puede apreciar una especie de dialéctica en donde el humano crea herramientas y estas mismas influyen y modifican a su creador, entonces se puede afirmar, como argumenta Andy Clark, que la cognición humana es un híbrido que une al mundo, el cuerpo y la mente individual en uno. Parte de lo humano es la tecnología que usa. Esta hibridez particular de este organismo no va en contra de ninguna noción inocente sobre la naturaleza, como menciona Andy Clark elevando la noción de lo híbrido al de la simbiosis; ¨La simbiosis humano-máquina, creo, es simplemente lo que viene naturalmente. Se encuentra en un continuo directo con la ropa, la cocina («digestión externa, artificial»), la albañilería, y la escritura¨. En ese sentido el verdadero cyborg de la ciencia ficción es realmente el mismo humano en la medida en que su naturaleza es una dualidad entre sí mismo y su herramienta, o en otras palabras, entre sí mismo y sus extensiones como la cultura, la tecnología, el lenguaje etc.

La importancia de la afirmación «parte de lo humano es la tecnología que usa» radica en una interesante consecuencia lógica sobre la subjetividad de acuerdo a este planteamiento. Si la subjetividad entendida como individuos transmuta a la idea de una subjetividad construida a partir de los demás, del otro, de lo externo, de las herramientas que inventamos y usamos, del lenguaje y la guía de la cultura, entonces necesariamente resulta apremiante pensar esa tecnología, en este caso las redes sociales, y cómo estas influyen en la construcción de esas subjetividades híbridas que también son ciudadanías. Clark menciona al respecto; «Porque lo que somos es en gran parte una función de las redes de la estructura circundante en la que la mente consciente ejerce en el mejor de los casos una especie de control suave e indirecto» (p.174).

Es decir que pensar las tecnologías también es pensar al usuario individual y colectivo y por lo tanto en este sentido equipara al usuario con sujeto, especialmente en la medida en que el uso hace a un sujeto y la tecnología es diseñada teniendo en cuenta a un sujeto-usuario. El pensar los problemas generados o mediados por la tecnología devela paralelamente los problemas del hombre y nos muestra la ambigua simbiosis cognitiva «(…) entre los sistemas de pensamiento y sus herramientas de pensamiento» (p.177).

Para Andy Clark el diseño de la tecnología en esta temática es clave. A través de un diseño adecuado se puede estimular el tipo de interacción y el tipo de usuarios que se generan en torno a ella. Consecuentemente, se puede afirmar con Andy Clark que una tecnología enfocada a la glorificación obsesiva de la máquina o el software por encima del humano es negativo para sus usuarios. Así, el diseño de las redes sociales debe estar centrado en lo humano, hacer la navegación adecuada para los usuarios y priorizar el bienestar humano por encima de la publicidad, por ejemplo.

Ahora bien, ese paso a una tecnología centrada en lo humano lleva a considerar la naturaleza cognitiva de la humanidad. Teniendo en cuenta la función de la tecnología y la cultura en dicha cognición, es decir, como extensiones de lo humano, su mejor diseño tendría que facilitar la interacción de distintos humanos y distinta información para facilitar el pensamiento de segundo orden. He igual que en los contextos donde ocurre dicho pensamiento complejo, el diseño de las tecnologías de la información debe promover el co-control o la actuación colectiva. En esta visión, los usuarios aprenderían a actuar como colectivos más inteligentes a través de dinámicas propias del pensamiento de segundo orden.

Clark ve este planteamiento al explorar las comunidades virtuales poco jerarquizadas en su estructura organizacional como el software llamado Linux donde los usuarios pueden beneficiarse «(…) de una comunidad global de usuarios que mejoran, prueban y depuran el software de forma gratuita (…),» lo que es increíble si se tiene en cuenta que «(…) ninguna corporación posee Linux, y ningún grupo de individuos legalmente delimitados es responsable de su fiabilidad, operación, o mantenimiento (…)» (p.162).

Las redes sociales podrían entenderse como las extensiones de las mentes individuales a través de la tecnología. Desde esta perspectiva, tanto Levy como Clark confluyen en el carácter colectivo y el rol de la tecnología en la cognición humana. Por ejemplo, cuando alguien busca un restaurante en Google Maps y consulta las recomendaciones en redes sociales, se observa que, primero, la noción de inteligencia colectiva está en uso porque a través de un conocimiento construido colectivamente la persona puede encontrar el tipo de restaurante que le gusta y como le gusta con mayor efectividad y eficiencia que si hubiera parado a preguntarle a alguien en la calle que podría no poseer la información que se busca, y, segundo, que los programas y las redes sociales actúan como extensiones de la cognición individual al ayudar con la gestión de ese tipo de información práctica y cotidiana.

Finalmente, es importante resaltar el hecho de que las redes sociales desde esta perspectiva se presentan como posibilidades positivas para el ser humano que hay que saber administrar y que pueden traer más beneficios que problemas si se construyen inteligentemente. Parte del potencial de las redes sociales vendría siendo las posibilidades que nos ofrece para desarrollar el pensamiento de segundo orden y la democracia. Así, las redes sociales pueden contribuir a nuevas formas de participación ciudadana. Es bajo esta perspectiva que debemos revisar las dinámicas de cognición colectiva de segundo orden en las redes sociales pero antes es necesario ofrecer una explicación adicional sobre el significado de estos peculiares espacios virtuales, esta vez desde la perspectiva de Pierre Levy.

Las redes sociales como espacio del conocimiento

Para analizar el problema de la cognición colectiva de segundo orden es relevante tener en cuenta varios aspectos importantes sobre el ciberespacio, ubicación inmaterial de las redes sociales. En un primer momento, se aclarará las ideas de ciberespacio y territorio con los matices políticos que trabaja Pierre Levy. En un segundo momento, se explorará la noción de las redes sociales como espacios del conocimiento y por lo tanto como centros de cognición colectiva de segundo orden.

En términos generales, el ciberespacio es un lugar virtual propiamente dicho. Actualmente, este espacio es centro de innumerables formas de gestionar la información. Dentro de esta geografía inmaterial se encuentran las redes sociales en sus distintas manifestaciones; algunas son centros de recepción y difusión de ideas, emociones y creaciones multimedia como Facebook o Twitter. En otras ocasiones son comunidades que giran en torno a esas mismas creaciones multimedia como Youtube o Vimeo. En otros casos, el espacio sirve como foro para explorar temas específicos como el cine, la música o los videojuegos. Sin embargo, el ciberespacio para Levy es mucho más que esto;

El ciberespacio designa en ella el universo de las redes numéricas como lugar de encuentros y de aventuras, meollo de conflictos mundiales, nueva frontera económica y cultural (…) El ciberespacio designa menos los nuevos soportes de la información que los modos originales de creación, de navegación en el conocimiento y de relación social que ellos permiten (…) el hipertexto, el multimedia interactivo, los juegos de video, la simulación, la realidad virtual, la telepresencia, la realidad aumentada (…), las herramientas de trabajo en grupo (para actividades colaborativas), los programas neuromiméticos, la vida artificial, los sistemas expertos, etcétera (…) El ciberespacio constituye un campo vasto, abierto, aún parcialmente  indeterminado (…). (2004, p.71)

En este sentido, el ciberespacio es un territorio no colonizado del todo, relativamente libre e ilimitado tanto espacial como temporalmente, como se puede apreciar en las interacciones en vivo que ocurren diariamente. También es un territorio casi inexplorado el cual apenas estamos comenzando de conocer.

Ahora bien, Levy usa el concepto de territorio para profundizar en su análisis del ciberespacio como lo contrario del territorio. Así, el filósofo francés argumenta que cuando se habla de «territorio» no solo se está hablando de un terreno en algún lugar dado. Más bien, el término involucra otras características importantes del espacio como el hecho de que sean espacios-propiedades pertenecientes a personas o instituciones sociales y por lo tanto se pueda ver en ellos distintos matices de los eventos, actividades y experiencias «(…) con sus jerarquías, sus burocracias, sus sistemas de reglas, sus fronteras, sus lógicas de pertenencia y de exclusión» (p.15).

Por otro lado, el ciberespacio, o como lo llama Levy, el espacio del conocimiento, evoca muy distintas dinámicas internas. El espacio como territorio es un concepto histórico emergente del siglo dieciocho en la época de la construcción de estados y el auge de las fronteras. Por el contrario, el ciberespacio vive su época de oro precisamente en unos años donde la misma idea moderna de estado-nación viene perdiendo ímpetu;

El Territorio quiere perpetuar fronteras, jerarquías, estructuras. Sin embargo, el Espacio del saber está siempre en estado naciente. Emerge perpetuamente de los actos y de las historias singulares que animan a los intelectos colectivos. No es jamás estructurado a priori, por el contrario: expresa, cartografía, hace visible (…) No se puede cavar fronteras del exterior, compartirlo, lograr imperios, delimitar áreas sagradas, proclamar ahí “este campo es mío”, instalar aduanas. Si se hiciera eso, ipso facto ya no sería el Espacio del saber (…) (p.104)

Así se puede afirmar que la lógica del territorio es conservadora mientras la del ciberespacio resulta progresista. El espacio del conocimiento es el lugar de la curiosidad y no el lugar de la veneración de la tradición. Es un lugar de la reflexión y no de la apropiación.  Es así como surge lo que se podría llamar como el triángulo de la relación recíproca entre metacognición, conocimiento e información. Así; «(…) el ciberespacio se convertiría en el espacio inestable de las interacciones entre conocimientos y conocientes de colectivos inteligentes desterritorializados» (p.20).

El movimiento de la información que ocurre actualmente en internet abre entonces un nuevo espacio del actuar humano que poco a poco va tomando predominancia por encima del territorio. La distinción de este espacio con otros tiene que ver con la rapidez de la información, la misma gestión de la información y su constante evaluación y reevaluación, como menciona el filósofo francés;

(…) ¿por qué llamar Espacio del conocimiento al horizonte nuevo de nuestra civilización? La novedad (…) tiene que ver con la velocidad de evolución de los conocimientos, con la masa de personas llamadas a aprender y a producir nuevos conocimientos y tiene que ver, en fin, con la aparición de nuevos instrumentos (los del ciberespacio), capaces de hacer surgir bajo la bruma de la información paisajes inéditos y distintos (…). (p.16)

La cognición de segundo orden en el ciberespacio surge entonces en todos esos intercambios de fuentes, opiniones, ideas, perspectivas, lenguajes, argumentos e identidades que generan nuevos puntos de vista. Naturalmente, para Pierre Levy esta dimensión del ciberespacio adquiere un matiz político específicamente en la creación de ciudadanos mejor informados, más participativos y empoderados.

Esta manera de pensar la democracia es una perspectiva muy fascinante porque devela las limitaciones pragmáticas de la participación democrática de las personas al tiempo que demuestra la insuficiencia de la noción de representación política como una noción contraproducente que infantiliza a los ciudadanos al forzarlos a delegar su pensamiento a un político desconocido. El ciberespacio podría ayudar democratizar la democracia. Así se podría decir que es posible la futura afirmación de la democracia y la libertad en el ciberespacio o su excesiva limitación y manipulación, especialmente por el lado de la propaganda política, la publicidad y el entretenimiento entorpecedor.  Esta problemática implica una noción de tecnología muy peculiar en su especificidad.

La tecnología para Pierre Levy sería entonces una herramienta para la inteligencia colectiva que hace parte de su condición de posibilidad, es decir, necesita de ella. En este sentido, sería una extensión física de la cognición humana colectiva que no representa la superación de la máquina sobre el humano, ni la trascendencia de la humanidad a través de la tecnología, sino una extensión de lo humano para el humano. Levy comenta al respecto;

La informática comunicante se presentaría entonces como la infraestructura técnica del cerebro colectivo o de la hipercorteza de comunidades vivas.  El papel de la informática y de las técnicas de comunicación de soporte numérico no sería el de “reemplazar a la humanidad” ni de acercarse a una hipotética “inteligencia artificial”, sino de favorecer la construcción de colectivos inteligentes (…). (p.17)

Es decir que la tecnología viene a complementar la capacidad cognitiva humana y debe ser diseñada para humanos, no para que las máquinas hagan el trabajo humano y actúen por su propia cuenta y para cumplir tareas que no beneficien a lo humano. En este sentido, el ciberespacio y las redes sociales se entenderían como lugares de cognición y de conocimiento y no de publicidad o entretenimiento. Así, el filósofo francés ve una posibilidad de ir más allá de la sociedad del espectáculo «(…) para abordar una era posmedia, era en la que las técnicas de comunicación servirán para filtrar los flujos de conocimientos, para navegar por el conocimiento y para pensar de conjunto más que para arrastrar masas de informaciones» (p.17).

Levy ilustra su concepción de tecnología comparando lo que él entiende como las tecnologías «molares» y «moleculares». La distinción entre las dos radica en el hecho de que una se podría entender como tecnología bruta, sin mente, que genera problemas, y la otra como tecnologías «smart» que se producen y consumen inteligentemente. Esta es una terminología propia de este estudio, pero ilustra bien el punto: las tecnologías molares «(…) toman las cosas al por mayor, en masa, a ciegas, de manera entrópica, las tecnologías “moleculares” dirigen muy hábilmente los objetos y los procesos que ellas controlan» (p.31). En la sociedad actual prima la tecnología molar que llena a la sociedad de aparatos y máquinas a velocidades inhumanas y caóticas. Asimismo, en las tecnologías molares el conocimiento es instrumental y desordenado y en cantidades desbordantes que embrutecen a las personas. Como se ha recalcado reiteradamente en este apartado, en la inteligencia colectiva y la tecnología molecular ocurre lo opuesto; la estructura del espacio del conocimiento se da de tal forma que favorece la comunicación inteligente, los procesos de autocrítica aseguran hasta cierto punto la relevancia y veracidad de la información y el motor de la actividad va más allá del deseo de generar ingresos.

El planteamiento anteriormente expuesto tiene varias consecuencias lógicas en la forma como se entiende las redes sociales en este estudio. En primer lugar, implica pensar las redes sociales como instancias específicas del espacio del conocimiento. En ese orden de ideas, también significa que las redes sociales son lugares donde el pensamiento de segundo orden debe ocurrir. Consecuentemente, las redes sociales se configuran como lugares donde, además de muchas otras interacciones, las personas piensan sobre problemas personales y sociales. Adicionalmente, en el ciberespacio se puede construir una ciudadanía que pueda personificar todos los demonios de la vox populi o todas las virtudes de un ciudadano bien informado y comprometido con su comunidad. Finalmente, el diseño de las redes sociales debe responder a una visión de la tecnología molecular donde la comunicación se torne significativa y no una mera excusa para el lucro. Habiendo explicado las herramientas teóricas que serán centrales en nuestro análisis, tales como entender con Clark las redes como extensiones cognitivas del humano y las redes como espacios del conocimiento, es momento de mirar detenidamente dos instancias del desafortunado uso de las redes en la actualidad.

Capítulo 3. El problema del pensamiento de segundo orden en las redes sociales

En esta parte del estudio se procederá finalmente a realizar un acercamiento crítico al problema de la mismidad y la alteridad en relación con el pensamiento de segundo orden en las redes sociales. Así, en un primer momento se examinará una problemática específica de la mismidad en las burbujas cognitivas de las que habla Cass Sunstein y después se ahondará en la cuestión general de la alteridad en el planteamiento del filósofo coreano Byung Chul Han. De este modo, los dos autores ofrecen una visión que muestra los obstáculos a la visión de Levy.

El problema de la mismidad en las burbujas cognitivas

Como se ha visto previamente la mismidad puede ser un problema cuando se sobresalta a costa de lo distinto, como se ilustrará específicamente analizando el caso de las burbujas cognitivas que trabaja el intelectual Cass Sunstein, especialmente en las redes sociales por internet. Así se verá como estas burbujas de mismidad representan una situación perjudicial para el pensamiento colectivo.

Las burbujas cognitivas en el ciberespacio son contextos virtuales en donde los usuarios logran cerrarse en sí mismos a través del acondicionamiento del espacio a un limitado punto de vista basado en información escogida a través de fuentes preferenciales en un grupo de usuarios homogéneos. Se entienden como burbujas cognitivas precisamente porque estar dentro de ellas implica la interiorización de ciertas lógicas y formas de entender el mundo. En las burbujas cognitivas se pueden apreciar varias mentes pensando por las mismas o similares líneas en un mundo que se presenta como homogéneo.

Los usuarios viven entonces en unas burbujas; su navegación del espacio del conocimiento consta en escuchar ecos de sus pensamientos en un micro-universo conformado por personas esencialmente iguales, con las mismas o similares opiniones, prejuicios y conocimientos. Pongamos por caso un uribista de estrato medio que restringe sus noticias a RCN, trabaja en un ámbito empresarial donde domina la lógica neoliberal, consulta solo páginas web de derecha y toda su familia es uribista. Este es el caso de un uribista que solo socializa con réplicas de sí mismo en especies de monólogos grupales.

Esta situación ocurre cuando el diseño de las redes sociales permite que los usuarios filtren la información como deseen, limiten sus interacciones a usuarios con específicas características, disfruten de publicidad personalizada para consumidores esencialmente parecidos, etc, de tal forma permitiendo que se encierren en sí mismos en mundos aislados, en pequeñas burbujas cómodas y seguras de los extraños o los opuestos.

Se puede apuntar a innumerables comunidades en línea en redes sociales como Youtube, Facebook o Twitter donde se aprecian estas bonitas burbujas. Las personas pueden filtrar varios aspectos de su página de tal forma que solo reciben noticias y publicidad de acuerdo a sus gustos. Los usuarios con los que se interactúa pueden ser encontrados de acuerdo a ciertos criterios de búsqueda o simples sugerencias generadas por la página. Así, estas burbujas cognitivas en el ciberespacio se asemejan a lugares poco democráticos como los conventos, prisiones o colegios religiosos donde las personas limitan sus interacciones sociales a sus semejantes y el flujo de información está estrictamente controlado.

Las burbujas cognitivas ocurren por distintos factores que confabulan en el ciberespacio para crear falsas y frágiles concepciones del mundo. Es notable, sin embargo, que estos factores explotan la inclinación natural de las personas a juntarse con sus similares. La filtración de información, personas y fuentes se puede entender como un comportamiento natural, como Sunstein menciona; «La filtración es inevitable, un hecho de la vida. Es tan antiguo como la humanidad misma» (2003, p.7). Asimismo, la filtración es una manera útil de navegar el espacio del conocimiento y es una parte funcional del diseño de la web y el mercadeo, que puede facilitar la búsqueda de ciertos productos a partir de gustos e intereses compartidos. Parte del fenómeno se debe también al desbordante flujo de información al que están sujetas las personas en la actualidad, creando un ambiente con «(…) demasiadas opciones, demasiados temas, demasiadas opiniones (…)» mostrando que «(…) el riesgo de sobrecarga y la necesidad de filtrado van de la mano» (p.51).

Paralelamente, el comportamiento de la auto-filtración también está ligado a las inclinaciones y sesgos individuales que los lleva a inclinarse por ciertas fuentes y ciertos tipos de información. Las personas en la internet «(…) están consultando fuentes, incluyendo sitios web, que coinciden con sus predilecciones, y están evitando fuentes que no satisfacen esas predilecciones» (p.53). Es decir que los usuarios tienden a consultar reducidas esferas del espacio del conocimiento. Del mismo modo, Sunstein menciona varios estudios que demuestran que las personas filtran sus noticias de acuerdo con sus ideologías (p.50). De esta forma se puede afirmar que muchos sujetos viven en sus mundos interiores, en ocasiones conformados también por sus grupos sociales más cercanos, como si vivieran en alguna especie de sociedad preindustrial en algún lugar apartado del mundo. Otro fenómeno social ligado a este comportamiento es la estigmatización del otro distinto como enemigo, amenaza o ignorante, dinámica que se ve, siguiendo a Sunstein, en el hecho de que la mayoría de páginas de internet que promueven ciertos puntos de vista, ofrecen el intercambio de fuentes con distintos o contrarias perspectivas solo para ridiculizar y desacreditarlas. Dentro de esta dinámica los procesos mentales de segundo orden se ven estropeados precisamente por la falta de diálogo, la desconfianza, los intereses políticos, la devaluación del otro y el menosprecio de sus fuentes. De esta forma, la alteridad se configura en este contexto como una entidad extraña y peligrosa.

La filtración excesiva también tiene que ver con las fuerzas económicas que condicionan las interacciones en internet; las compañías de publicidad, los monopolios de las mismas compañías de telecomunicaciones, el costo de almacenar y distribuir contenido etc. En otros casos la información está condicionada por tratos realizados por las páginas y  corporaciones multinacionales donde «Los consumidores son en realidad una mercancía, a menudo «vendida» a los publicistas a cambio de dinero (…)» (Ibid., p.15). Así, en muchas ocasiones el contenido de las redes sociales puede ser condicionado no solo por las preferencias de los usuarios sino también por fuerzas financieras y políticas detrás de ellas. La mismidad en este caso es un constructo del mercado y consecuentemente la alteridad no entra en la ecuación de ventas diarias.

Ahondemos pues un poco más sobre los problemas que estas burbujas generan y cómo pueden y generan violencia real y simbólica. Algunas de las complicaciones que generan son; la radicalización del pensamiento a través del constante contacto con contenidos que apoyan el mismo punto de vista, la mercantilización del pensamiento, la negación de los demás y la fragmentación de la sociedad.

Sunstein habla de un riesgo latente inherente a la situación de las burbujas cognitivas actuales; cuando las personas en una sociedad se segregan entre sí entonces conviven en una situación en donde pueden llevar sus opiniones, prejuicios, frustraciones, ideas y sentimientos a extremos donde se evidencia «(…) confianza excesiva, extremismo, desprecio por los demás, y a veces incluso violencia (…)»  (p.10). De esta forma incrementa la polarización de las personas de acuerdo a criterios de mismidad, es decir, se construyen procesos de socialización excluyentes y sesgados.

De esta forma, se puede afirmar que en una democracia las personas tienen el derecho de construir sus opiniones y posturas políticas en contextos objetivos, libres y respetuosos. Actualmente ocurre que muchas personas que tienen prejuicios y opiniones formadas a través de la desinformación viven en contextos donde se reafirman y refuerzan estas ideas, sin el contacto con fuentes diferentes o críticas reveladoras, generando ciudadanos intolerantes, ignorantes y extremistas a través de un proceso pobre en términos de pensamiento de segundo orden y, por lo tanto, reforzando prejuicios que en un contexto más adecuado hubieran sido eliminados rápidamente. Por esta razón las burbujas cognitivas se tornan como espacios de la radicalización de los prejuicios.

Un ejemplo conciso que usa Sunstein y que ilustra perfectamente este peligro latente, y en muchas ocasiones, real, de las burbujas se puede apreciar en un estudio en Estados Unidos donde se agruparon distintas personas de acuerdo a sus posiciones políticas; habían grupos de republicanos y demócratas, y habían grupos mixtos. Después los pusieron a discutir sobre diversos temas y el resultado fue que en los grupos de personas similares, los miembros se tornaron más extremos gracias a la discusión con personas con opiniones y posturas políticas parecidas, mientras que los grupos mixtos experimentaron conflictos y a la vez llegaron a posturas más intermedias. Es así que para Sunstein, en términos generales, la evidencia sobre las burbujas en el espacio del conocimiento «(…) parece claro que la internet está sirviendo, para muchos, como un terreno fértil para el extremismo, precisamente porque la gente similar está deliberando (…) entre sí, y a menudo sin escuchar opiniones contrarias» (p.69).

Un ejemplo importante del peligro de las burbujas cognitivas es el terrorismo. Las personas en estos grupos al margen de la ley tienden a aislarse de la sociedad en pequeñas comunidades donde solo tienen contacto con el mismo discurso y referentes. En estos contextos se reafirmar prejuicios e ignorancias y se construyen lógicas extremas que van más allá de la disuasión razonable. En estos contextos cerrados y homogéneos se crean entonces epistemologías lesionadas que llevan a actos extremos, como Sunstein mantiene; «(…) Los terroristas y extremistas a menudo sufren de una especie de «epistemología lisiada». Saben muy poco, y lo que saben viene en gran parte de personas que apelan y amplifican sus inclinaciones preexistentes» (p.76).  Se puede especular entonces que en esas burbujas los procesos de cognición de segundo orden se ven estropeados, impidiendo cualquier posibilidad de pensamiento crítico y autoevaluativo.

La idea de una epistemología incapacitada refleja muy bien el problema de las burbujas y puede ser complementada con la noción de idiotez que usa Pierre Levy para hacer referencia a las burbujas cognitivas. Esta idiotez se puede entender como un impedimento cognitivo que no le permite a un sujeto pensar racionalmente y ser capaz de evaluar sus pensamiento y la información a la que es sujeto a través de los medios. Un ciudadano que sufra de una epistemología incapacitada es incapaz de pensar críticamente el mundo. En ese sentido, las burbujas cognitivas nos idiotizan porque impiden pensar racionalmente, estropeando los procesos de cognición de segundo orden en las redes.

Es decir que para Sunstein, tanto como para Levy, el ciberespacio tiene una dimensión política y democrática que no se puede obviar. Así, las redes sociales son más que un lugar para producir dinero a través de las subscripciones, las membresías y la publicidad, y las burbujas cognitivas muchas veces creadas por las mismas fuerzas del mercado ponen en riesgo la democracia.
Ahora bien, el problema de las burbujas cognitivas, intrínsecamente relacionado al fenómeno del narcisismo, a la obsesión con uno mismo, al imperativo económico de la construcción de subjetividades ¨auténticas¨, tiene soluciones enfocadas a la puesta en interacción de lo mismo con lo distinto, con lo diferente, en otras palabras, de la mezcla de los muchos actores, creencias, opiniones e ideas en el espacio del conocimiento.  De esta forma se defenderá la necesidad de construir redes sociales enriquecidas por la diversidad y la presencia de lo heterogéneo. Así, el mundo construido virtualmente debe apoyar los procesos de pensamiento de segundo orden, tornándose como una extensión de la mente individual que le recuerda al individuo continuamente que su concepción del mundo es una dentro de miles de otras, que el mundo está conformado por un sin número de personas distintas y que esta diversidad de seres le aporta los instrumentos para solucionar problemas diversos. Los otros pasan de ser el infierno para ser profesores y colegas.

La intersección entre lo mismo y lo distinto es esencial para la sociedad y la democracia. En esencia, es en el espacio de lo público donde dicha interacción ocurre. Es más, en teoría, los medios de comunicaciones hacen parte de lo público, función importante porque, cómo Sunstein teoriza, los medios como la internet o el periódico son intermediarios de intereses generales. Es decir, medios por los que se puede reflexionar sobre el bien común. En este orden de ideas las redes sociales son intermediarios de intereses generales y deben ser diseñados y acoplados para cumplir esta función. Como argumenta Sunstein, en una democracia «(…) las vidas deben estructurarse de modo que las personas se encuentren a menudo con puntos de vista y temas que no han seleccionado específicamente» (p.6).

Bajo esta premisa, existen varias consideraciones que se pueden hacer de las políticas administrativas y el diseño de las redes sociales. Por una parte, de la misma forma como la gente en la calle se encuentra con muchas ideas y personas, las redes sociales deben garantizar que las personas puedan compartir contenidos de diversas índoles con diversos grupos de personas en momentos naturalmente espontáneos como en un taxi. Es decir que dentro del diseño de la web y las redes sociales debe existir la posibilidad de lo azaroso y que este azar favorece los procesos mentales de segundo orden. En este punto, tanto Sunstein como Clark convergen en la importancia del azar; para Sunstein la interacción a suerte adquiere hasta un matiz político; «los encuentros imprevistos son centrales para la propia democracia» (2003, p.5), mientras que para Clark, es crucial para aprovechar todo el conocimiento que tenemos en la actualidad;

Proporcionar los entornos electrónicos que mejor apoyen los modos flexibles, no planificados, colectivamente auto-organizados de extracción, recuperación y de organización de información es inmensamente importante si queremos sacar el máximo beneficio de la creciente red de conocimiento humano. (2003, p.147)

Por otra parte, Sunstein argumenta que las redes sociales deben ser espacios culturales donde las personas puedan formar sus creencias, gustos y pensamientos en condiciones donde disfruten de contacto y retroalimentación de diversas fuentes. Es decir que, mientras en las burbujas cognitivas las personas solo conocen una visión desinformada de los otros puntos de vista, y en ocasiones hasta su mismo punto de vista es desinformado, en las redes sociales el contacto con lo distinto debe, siguiendo a Sunstein, ocurrir con las mejores fuentes de los dos lados y se debe garantizar el entendimiento de los distintos puntos de vista, al tiempo que limite o regule de alguna forma el instinto de evitar interactuar con lo diferente. El mismo diseño de la página debe promover la evaluación de distintos puntos de vista como a través de «(…) el uso creativo de los enlaces para llamar la atención a distintos puntos de vista» (Sunstein, 2003,  p.192).

Asimismo, las redes sociales pueden propiciar espacios para debates públicos a modo de foros, diseminación de estadística e información científica de dados temas, exposición de problemas sociales, develamiento de desinformación por parte de políticos particulares, etc. Sunstein argumenta al respecto; «Los foros públicos hacen menos probable que las personas puedan encerrarse a sí mismas de sus conciudadanos» (p.28). Estas dinámicas son saludables para la democracia porque ayudan a construir una ciudadanía activa y una política autocrítica. Sunstein menciona dos ejemplos interesantes; uno sobre el desvelamiento de una mentira por parte de un político y la otra sobre la concientización de la población sobre políticas públicas contra el crimen. En los dos casos las redes se presentan como espacios donde las personas usan la información adecuadamente, comparten puntos de vistas con objetivos colectivos claros y piensan colectivamente.

Las redes sociales como los blogs, los foros o Facebook pueden servir como instrumentos de verificación de la veracidad de los discursos políticos, como Sunstein ilustra muy adecuadamente en su ejemplo del ex-candidato presidencial estadounidense, John Kerry, quien pretendía hacerle creer al público que él había pasado la navidad de 1968 combatiendo en Cambodia. Esta mentira fue develada en el 2004 gracias a numerosos diálogos y comentarios en blogs de internet. El partido político que representaba tuvo hasta que pedir disculpas por la falta de honestidad del candidato. Este es un ejemplo de cómo la internet y las redes sociales pueden funcionar como mecanismos de control del poder político y como guardianes de la verdad.

Estos foros públicos, si son aplicados objetivamente, abarcando las distintas perspectivas y basándose en la ciencia pueden ayudar a combatir varias políticas públicas de diversos gobiernos que no funcionan y que están legitimadas a través de la ignorancia y los prejuicios de los ciudadanos. Sunstein cita un interesante estudio donde en Inglaterra;

(…) las deliberaciones redujeron el interés en utilizar el encarcelamiento como instrumento de lucha contra la delincuencia. El porcentaje de personas que consideran que «enviar a más delincuentes a prisión» es una forma eficaz de prevenir la delincuencia se redujo del 57% al 38%; el porcentaje de personas que consideran que menos personas deberían ser enviadas a prisión aumentó del 29% al 44%; la creencia en la eficacia de las «sentencias más duras» se redujo de 78 a 65 por ciento. (p.92)

En conclusión, en las redes sociales las burbujas cognitivas son perjudiciales para el pensamiento de segundo orden y por ende para la democracia. Por esta razón, se deben aplicar las necesarias medidas en la administración y diseño de las redes para garantizar la interacción de lo mismo y lo distinto. Fomentar el pensamiento de segundo orden es proteger la democracia.  

El problema de la negación de la alteridad

Para Byung-Chul Han uno de los principales problemas de la actualidad en términos sociales, tecnológicos y cognitivos es la progresiva negación de la alteridad en los espacios públicos tanto en el mundo concreto como en la virtualidad. La negación de la alteridad y la exaltación excesiva de la mismidad representa una barrera más para el pensamiento de segundo orden, si se entiende la interacción de lo mismo y lo distinto como una característica esencial de ese tipo de cognición.

Como se ha mencionado anteriormente, la alteridad es un elemento clave para los procesos mentales de segundo orden. Lo extraño, lo diferente y lo foráneo promueven esa cognición, como por ejemplo, al ofrecer nuevas perspectivas, ideas y experiencias frente a algún problema dado. Como se verá con Han, la invisibilización de la alteridad y su consecuente ausencia en el pensamiento  de ciertos colectivos aislados, impide el pensamiento racional. Han relaciona esta situación a una enfermedad social peligrosa;

El otro como misterio, el otro como seducción, el otro como eros, el otro como deseo, el otro como infierno, el otro como dolor va desapareciendo. Hoy, la negatividad del otro deja paso a la positividad de lo igual. La proliferación de lo igual es lo que constituye las alteraciones patológicas de las que está aquejado el cuerpo social. (2016)

En este sentido, se puede hablar de la negación de la alteridad como una patología cognitiva social. Pero, ¿a qué se hace referencia cuando se habla de la negación de la alteridad? Algunos ejemplos puntuales en distintos ámbitos sociales serían; la constante invisibilización de la alteridad en las relaciones interculturales entre el este y el occidente, la promoción de  comportamientos narcisistas por parte del comercio, la marginalización de ciertos grupos sociales en las redes sociales, etc. Esta situación está ocurriendo por distintas razones y a medida que se exploren sus causas se ilustrará con más claridad las distintas formas de negación.

Para Han una de las causas del fenómeno tiene que ver con el orden mundial contemporáneo; el capitalismo y la globalización. De esta forma se entiende que estas fuerzas económicas generan todo un paradigma de lo mismo y lo otro en donde lo igual es exaltado y promovido por razones comerciales. Han ilustra con claridad este punto cuando reflexiona sobre la arquitectura en la globalización y en los símbolos arquitectónicos más emblemáticos del país capitalista más prototípico;

(…) las Torres Gemelas no implicaban ninguna referencia externa, ninguna relación con lo otro. Los dos edificios gemelos, iguales entre sí y que se reflejan mutuamente, constituyen un sistema cerrado en sí mismo. Imponen lo igual, excluyendo por completo lo distinto. El atentado terrorista abrió brechas en este sistema global de lo igual. (2016)

El análisis simbólico de la arquitectura de lo igual que hace Han es muy apropiada si se tiene en cuenta que dichos rascacielos representaban al neoliberalismo en todos sus matices. Curiosamente la correspondencia arquitectónica que requiere la idea de gemelos es muy significativa porque los gemelos son la máxima expresión de la alteridad como lo igual, ya que en la gemelidad el otro viene a ser igual de una manera muy real y material.  

En un plano más teórico del neoliberalismo, este sistema socioeconómico infame por las desigualdades y excesos que genera, se nutre de la mismidad como estrategia de diseminación, mercadeo y perpetuación. Cualquier elemento antagónico a él mismo resulta peligroso. En ese sentido, el neoliberalismo es tan egocéntrico, tan narcisista y tan consumido por sí mismo como los consumidores que crea. Por la misma razón no tolera otros modelos socioeconómicos. En palabras de Han, el orden mundial construye «(…) un «apóptico», una construcción basada en una «óptica excluyente» que identifica como indeseadas y excluye por tales a las personas enemigas del sistema o no aptas para él» (2016.).

La tecnología, naturalmente, resulta influenciada por esta situación. En las redes sociales se vive el imperio de lo igual; selfies, historias personales e individuales, personalización de páginas, sugerencias de contenido basados en gustos de amigos o personas parecidas de acuerdo a criterios de búsqueda, etc.  Han describe la situación actual de la comunicación en el ciberespacio con las siguientes frases; «Hoy, la red se transforma en una caja de resonancia especial, en una cámara de eco de la que se ha eliminado toda alteridad, todo lo extraño» (2016).

De esta forma, la comunicación en la mayoría de las redes sociales se ve impedida por el exceso de la misma, es decir, por la sobre comunicación. En la era de la comunicación instantánea, los mensajes y actos de habla no siempre encuentran receptores atentos, y la función de la misma se desdibuja. Este exceso es destructivo, como la sobre-producción de objetos en el capitalismo. Según Han, en la producción capitalista se llega a un momento donde «(…) la producción ya no es productiva, sino destructiva; la información ya no es informativa, sino deformadora; la comunicación ya no es comunicativa, sino meramente acumulativa» (2016).

Esta cuestión se refleja en el hecho de que a pesar del auge de las tecnologías de la información la alienación social, la desinformación y el sentimiento de soledad prevalecen en la sociedad actual. No sin coincidencia Han entiende que el símbolo «(…)  patológico de los tiempos actuales no es la represión, es la depresión (…)», en donde el agente enfermizo proviene de sí mismo; «La presión destructiva no viene del otro, proviene del interior» (2016). Dentro de este contexto se puede afirmar entonces que la idea de proximidad con el otro, de intercambio de ideas con otros sujetos y de diálogo en las redes sociales puede estar configurándose de forma opuesta a los propósitos originales de estas tecnologías, generando una idea de comunicación más relacionada con la conectividad, lo instantáneo, lo anónimo o el monólogo, que con el verdadero hablar que es la comunicación, como Han menciona; «La hipercomunicación, por el contrario, destruye tanto el tú como la cercanía. Las relaciones son reemplazadas por las conexiones» (2016).

Los usuarios entonces experimentan el ciberespacio como un lugar donde pueden navegar en sitios de su agrado con personas similares. En este sentido los usuarios se encierran en sí mismos y escuchan solo ecos de sus ideas y sentimientos. El diseño de las redes sociales premia esa malsana obsesión con uno mismo guiándose en el paradigma de la autenticidad promovido en la publicidad y los medios de comunicación. Esta noción de autenticidad se evidencia en campañas publicitarias con slogans como ¨se tú mismo¨ o «tú eres único». Lo importante del concepto es hacerle creer a los consumidores que adquiriendo sus productos están diferenciándose y expresando su excepcionalidad. En este sentido; «Con el yo auténtico, el yo asume la forma de una mercancía: se realiza consumiendo» (Han, 2016).

Para Han este concepto publicitario promueve el excesivo culto de sí mismo; «El imperativo de la autenticidad engendra una coerción narcisista» (2016.). Así como Narciso, los usuarios viven tan preocupados con sí mismos y su pequeño mundo que pierden interés en los demás; los selfies entonces son la máxima expresión de un yo enfermo con sí mismo, de un usuario demasiado preocupado por crear su propio relato virtual y su avatar en la web como para tomarle una foto a la torre Eiffel sin aparecer en la imagen. Han entiende este excesivo amor propio como una condición patológica psicológica y como evidencia del sin sentido existencial del individuo en la globalización; «La adicción a los selfies no tiene mucho que ver con el sano amor a sí mismo: no es otra cosa que la marcha en vacío de un yo narcisista que se ha quedado solo» (2016).

Si se retoma la idea de la mente como una construcción híbrida entre el individuo, la alteridad y el mundo, la expulsión del otro generaría una mente empobrecida. La progresiva negación de lo distinto, de la otredad implica una desmejora de la cognición humana. En términos de inteligencia colectiva sería como un grupo de obreros incapaces de construir un edificio porque todos solo saben hacer lo mismo.

Han se apropia en este punto de las ideas del filósofo francés Jean Baudrillard para continuar articulando la cuestión de la alteridad y su negación con lo patológico; «Para Baudrillard, la violencia de lo global es carcinomatosa. Se propaga como «células cancerígenas […] a través de una proliferación inacabable de pólipos y de metástasis (…)» (2016). En otras palabras, la violencia es una enfermedad contagiosa que elimina al otro entendido como contrincante, y paulatinamente mata a la sociedad donde reside.

En este orden de ideas resulta apremiante resignificar la concepción del sujeto y de la alteridad de tal forma que se contraponga a la globalización y el consumismo.  Es decir que para promover la cognición de segundo orden que es importante para la resolución de muchos problemas de distintas índoles, es necesario reconfigurar al otro en muchos aspectos. Pierre Levy también confluye en este punto con Han y reconoce la necesidad de modificar las instituciones sociales para generar sujetos basados en semióticas más comunitarias e incluyentes; «Cada nueva manera de hacer sentido crea otras subjetividades, otras cualidades de ser. La productividad semiótica de los intelectos colectivos se transubstancia en productividad ontológica» (2004, p.99). He aquí un punto crucial y convergente en los autores que fundamentan este argumento; el proyecto de inteligencia colectiva necesita y promueve una manera más humana y colaboradora de relacionarse con los demás, igual que Andy Clark rescata al otro como tesoro de la propia cognición y que Sunstein crítica la desaparición de la alteridad en las burbujas cognitivas. El pensamiento de Han sobre la alteridad camina por esos mismos senderos.

En este resignificar al otro un primer paso es reconocer a la alteridad como parte de la sociedad, con su diferencia como un atributo y no una debilidad. Tanto Levy como Han ven el papel crucial del reconocimiento en este proceso. Han lo pone de la siguiente manera; En vista de ese ego patológicamente hipertrofiado que las relaciones neoliberales de producción cultivan y explotan «(…) resulta necesario volver a considerar la vida partiendo del otro, desde la relación con el otro, otorgándole al otro una prioridad ética (…)» (2016).

Así, si en la lógica de la mismidad, de la exclusión y de la violencia el diálogo se presenta como una imposibilidad, o como una muestra de debilidad, o como una acción innecesaria, en la lógica de la diferencia se torna como la principal herramienta de resolución de conflictos basado en la cognición colectiva de segundo orden.

A diferencia de lo que ocurre en ciertos momentos en ciertas redes, el diálogo se da cuando se escucha verdaderamente al otro y ese escucharse es un acercarse al otro de una manera mucho más empática y personal. Como menciona Han; «La escucha tiene una dimensión política. Es una acción, una participación activa en la existencia de otros, y también en sus sufrimientos». Quizás en ese escucharse «(…) se les ocurran cosas que por sí mismos no habrían imaginado jamás (…)» (2016). La solución al problema de la desaparición del otro está precisamente en el otro. Es una suerte de dinámica en la que el otro adquiere un carácter benévolo y necesario.

Paralelamente, en el proyecto de inteligencia colectiva el otro también debe ser escuchado como una persona que vale la pena escuchar y que posee un valor intrínseco; «(…) ¿quién es el otro? Es alguien que sabe.  Y que sabe, además, cosas que yo no sé. El otro ya no es un ser horrible, amenazador (…)» (2004, Levy, p. 18).

Parte de esa reformulación del otro necesita de verlo con curiosidad y admiración, de concebir la alteridad con esa devoción anteriormente fijada solo a deidades imaginarias, de intuir lo sublime-romántico no solo en la naturaleza sino también en los demás. Pierre Levy comenta al respecto;

La necesaria escucha del otro no puede reducirse a la construcción de un conocimiento sobre él (…) El aprendizaje (…) es también un encuentro de la incomprensibilidad, de la irreductibilidad del mundo del otro, que fundamenta el respeto que poseo de él. Fuente posible de mi potencia, manteniéndose enigmático, el otro se convierte a todas luces en un ser deseable. (p.19)

Dentro de esta teorización no es coincidencia que el mismo ciberespacio no solo se entienda como una herramienta para promover ese paradigma de alteridad, sino que viene siendo constituida por el otro en sus fundamentos. Después de todo, ¿qué es el ciberespacio sino  aquello que sólo existe gracias al otro? Pierre Levy lo pone de la siguiente manera;

(…) el Espacio del conocimiento no despliega la interioridad dialéctica de un solo y único megasujeto molar del conocimiento absoluto: el Espíritu, Dios o el Filósofo, capaz de transformar toda contingencia en razón (…). Por el contrario, una variedad indefinida de intelectos colectivos leen, escuchan y constituyen el Espacio del conocimiento (…) se abre indefinidamente a alteridades (…) vive de esta apertura y de esta heterogénesis. (p.125)

Así se puede concluir que si se tiene en cuenta la importancia de la alteridad para la cognición de segundo orden y los efectos negativos que genera su supresión, la configuración del otro en las redes debe rescatar la alteridad y entablar el diálogo no solo como estrategia de resolución de conflictos sino también de interacción.

Conclusión

En el mundo global contemporáneo existe una real problemática en torno a las relaciones interpersonales donde los humanos se están segregando en grupos homogéneos en todos los sentidos de la palabra. Este fenómeno social es la fuente de diversos problemas que en ocasiones se expresan con violencia. La condición deteriorada de las relaciones humanas en la actualidad es una problemática en donde los distintos autores confluyen y ofrecen ideas estimulantes para solucionar la preocupante situación.

Desde esta perspectiva se buscó analizar dicha problemática delimitando el ejercicio filosófico de este texto estrictamente a las redes sociales en el ciberespacio. A través del estudio se defendió la idea de que parte del problema está en la poca promoción del pensamiento colectivo de segundo orden en las redes sociales por diversos motivos político-económicos, psicológicos y comunicativos.  La cognición de segundo orden se entendió como aquellos procesos mentales tanto individuales como colectivos donde se evidencia el pensamiento crítico, racional y heurístico, por definirlo en pocas palabras.

Es decir, que parte del problema es que no se está pensando el problema. O mejor dicho, que se está pensando de la manera inadecuada y que esto ocurre por la inhabilidad de grupos de personas de desarrollar la cognición de segundo orden. Parte del problema radica en la misma segregación de las personas que se da en las redes a través de la obsesión por uno mismo y el amor enfermizo a lo parecido a uno mismo, simultáneamente teniendo el efecto de la sistemática y progresiva satanización del otro. El distanciamiento e invisibilización de la alteridad prosiguen naturalmente de dicha situación.

Esta cuestión es preocupante y a la vez entristece si se mira desde la perspectiva de los distintos intelectuales que se trabajaron en este estudio; si se piensa la tecnología como una extensión de la mente humana y por ende como un instrumento de la potenciación de la cognición humana, como lo hace Andy Clark, es triste entonces ver cómo la sociedad del entretenimiento ha desvirtuado las redes sociales. Este mismo académico habla de la importancia de los demás seres humanos en la cognición de cada humano individual. Es decir, destaca el carácter colectivo del pensar humano y su dependencia al entorno y a las herramientas tecnológicas de las que dispone. De este modo, la negación de la alteridad resulta perjudicando la cognición humana y generando que en lugar de que los sujetos se abran al mundo entendiéndolo como una extensión de sí mismos, se encierren en sí mismos y vean lo exterior como antagónico. En lugar de un ¨yo extendido¨ se destaca un ¨yo contraído¨, no la veneración de los demás sino la glorificación de Narciso.

Por otra parte, si se observa el problema desde los ojos de Pierre Levy, filósofo francés quien teoriza el ciberespacio como espacio del conocimiento y del actuar de lo que denomina la inteligencia colectiva, entonces la comercialización de las redes sociales y la filtración excesiva de la información y los usuarios resulta ser un impedimento para la promoción de sus ideas.

Esta cuestión se analizó detenidamente con las burbujas cognitivas tan criticadas por Cass Sunstein y, más generalmente, con la negación de lo distinto en Byung-Chul Han. En los dos casos se constató que la segregación de las personas en las redes a partir de los mismos gustos, creencias o etnias, por ejemplo, es mala para la sociedad porque promueve la intolerancia y la ignorancia, materializandose después en diversos comportamientos antisociales. Del mismo modo, los dos autores comparten opiniones sobre la dimensión democrática de las redes sociales y la urgencia de regular las actuales redes sociales para fomentar la participación ciudadana a través de las redes y al mismo tiempo distanciarlas del consumismo irresponsable.  De cualquier forma que se mire, los autores consultados todos confluyen en la misma idea; la negación de la alteridad en las redes sociales es negativa para la sociedad y la democracia.

La pregunta inicial de ¿Por qué los usuarios en las redes sociales están evidenciando tan poca capacidad de cognición colectiva de segundo orden?, es contestada, finalmente, de la siguiente manera simplificada; porque están permitiendo que sus odios y prejuicios, promovidos por distintas fuerzas sociales, los dejen ignorar y satanizar a aquellos que son distintos a ellos mismos. Porque sufren de narcisismo.

Trabajo presentado como requisito para optar al título de Profesional en Filosofía y Letras.

Director: Germán Ulises Bula.
Doctor en Filosofía

UNIVERSIDAD DE LA SALLE
FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS
BOGOTA –D.C
2019

…yo, que, aunque parezco padre, soy padrastro de don Quijote…

Cervantes

Actualización – Sustentación

Sobre la otra intención de la investigación

Desde que inicié a estudiar filosofía, intuía que las preguntas a los problemas relacionados con el uso de las tecnologías contemporáneas no eran abordados de manera importante por todos los agentes académicos, si bien la academia se ocupa de dar las herramientas para propiciar el análisis de los diferentes hechos contemporáneos, no hay un enfoque claro en analogar lo histórico con las actividades cotidianas humanas emergentes y los nuevos medios usados para esto.

Siempre he pensado que la filosofía inicia desde el análisis de los hechos más banales de la cotidianidad, hechos que casi por ósmosis pasamos por alto, dado que se configura una asimilación del entorno en el que las dinámicas sociales se establecen de la repetición de lo más visible envolviendonos en una burbuja que hoy empieza a denominarse como “HappyCracia”. No existe un curso académico para analizar la tecnología emergente o usar redes sociales digitales, y hoy día aunque es una generalidad participar interactuar con tecnologías emergentes y participar en redes sociales digitales, la mayoría de la población no entiende bien cómo funciona o cuales son sus efectos.

Así fue como desde un principio pensé que era necesario llevar una vida, en la que la cotidianidad esté en constante análisis referenciando los conocimientos adquiridos en la academia con el devenir tecnológico contemporáneo. Y que eso estuviera ligado a un análisis de lo humano en lo digital.

Entonces surge la idea de incursionar y pensar la actividad humana hoy tan natural de vivir con extensiones cognitivas como las redes virtuales, que demuestran el carácter cyborg de la humanidad debido a que es un organismo dependiente de las herramientas que crea. Si bien este es mi punto de vista sesgado debido a la falta de democratización de las tecnologías de la información, especialmente, en nuestro contexto nacional, sirve para analizar las dinámicas de las redes virtuales que influyen importantemente en las urbes.

Es así como, sin tener la capacidad de análisis y síntesis que me a dado el paso por la academia, en tercer semestre aborde al profesor Bula preguntandole sobre el camino que debería tomar para analizar los temas relacionados con el uso de las tecnologías. Recuerdo que estábamos en época de elecciones y dentro de los temas que me dio para indagar surgió la idea del Ciber-Pesimismo y el Ciber-Optimismo. Ese fue un gran momento porque por primera vez me di cuenta que las intuiciones que todos tenemos sobre el uso de las tecnologías de la información tenían nombres propios.

Pasados muchos años de trabajo como administrador de redes en el SENA, de interiorizar al máximo la relación de la actividad humana cotidiana con las tecnologías de la información, y llegada la fecha límite para la entrega del documento monográfico de grado, este es el momento en que puedo responder preguntas acerca del uso de las tecnologías de la información con un lenguaje más sencillo que el de los intelectuales y pseudointelectuales que tratan estos temas con tecnicismos que realmente no aportan a la reflexión de las personas del común, personas que se pueden encontrar con las mismas preguntas que han surgido durante la elaboración de esta monografía de grado.

Dentro de este contexto entró entonces a responder las inquietudes y comentarios hechos por los jurados.

Aunque yo quería hablar de cosas como Machine Learning y sobre cómo los algoritmos hoy dia hacen que los avances tecnológicos estén girando a un enfoque en el que es más importante analizar las actividades humanas offline más que online, era necesario restringir el tema a las redes sociales, por dos razones. 1. Era más sencillo entender el tema si se análoga con un elemento cotidiano. 2. Porque hay un gran abanico de herramientas digitales para promover la democracia pero no son herramientas de uso cotidiano. No es lo mismo hablar de plataformas como: Medium o patientslikeme.com que tienen una intención epistemológica definida desde un principio. En en estas redes hoy podemos encontrar comunidades muy potentes de divulgación en temas muy específicos como por ejemplo patientslikeme.com donde se reúnen pacientes para recomendarse tratamientos que han sido efectivos en sus propias patologías.

También quería hablar si la extensión del texto lo hubiera permitido, sobre cómo la organización colectiva puede superar el conocimiento del propio autor, como en el caso de la wikipedia de Umberto Eco, en donde la comunidad global lectora del autor sobrescribe la interpretación autorizada por el propio autor de todos sus textos y la extiende a una interpretación más extensa y más rica para el análisis de más cogniciones hambrientas de ese conocimiento.

Pero entonces para lograr un lenguaje más sencillo, solo con hablar de algo que tienes frente a tus ojos y lo puedes experimentar como son las redes sociales más usadas, conducen más a la intención que tiene esta monografía, la cual es potenciar la reflexión sobre el uso de las extensiones cognitivas cotidianas. Luego si ya en un futuro se dará paso a analizar temas como el Internet de las cosas por ejemplo, y como el uso de Google Home o Amazon Eco que no solo implican la interacción desde procesos mentales simples, sino que ya hay una interacción con procesos humanos aprendidos por algoritmos de inteligencia artificial o como el Blockchain y las Criptomonedas son toda una demostración sobre cómo la tecnología pensada para potenciar lo humano es una revolución colaborativa.

Por otro lado, si nos pensamos en un entorno de redes virtuales populares, podemos reflexionar sobre cómo se desarrollan los procesos de cognición en ese entorno más poblado, y sobre si es posible desarrollar procesos de cognición de segundo orden en la gente que usa dichas redes. Desde esa perspectiva es que surge la idea de que algunos grupos no desarrollen procesos de segundo orden por su desconocimiento de otros entornos alternativos que propicien este tipo de reflexiones, si bien existen entornos digitales que propician la discusión y el conocimiento colectivo, las redes sociales comunes están enfocadas en potenciar esa autoafirmación enfermiza de la cual habla Han.

Si bien no se profundiza en los temas del funcionamiento biológico del cerebro, es correcto afirmar que para entender el funcionamiento de la cognición humana, se debe reconocer que la mente, es decir, esos procesos cognitivos realizados por los sujetos en el mundo, difiere de la idea de conciencia porque esta hace referencia a la concepción de identidad personal.

Entonces, aunque algunas redes virtuales aparentan democratizar y promover procesos de cognición de segundo orden, realmente no tienen esos efectos en general, por razones comerciales, de mercadeo y de la deliberada construcción de burbujas cognitivas. Siguiendo los ejemplos que propia Han y que se resaltan en la monografía, como el de las burbujas cognitivas en estados unidos durante las elecciones presidenciales o los grupos extremistas, existe una problemática de cognición colectiva que se evidencia en la cotidianidad de las redes.

Pero también es muy pesimista y apresurado sentarse en una posición Cyber-Pesimista sobre lo que el futuro de la relación de la humanidad con la tecnología depara, y pensar que las máquinas en algún momento reemplazaran la actividad cotidiana humana superando todos los procesos de cognición humana no es tan probable, es más bien probable que los humanos se cyborizen aún más reemplazando las actividades que hacen hoy las máquinas, por ejemplo pensemos un escenario hoy día en donde existen robots que limpian piscinas y hacen procesos eficientes pero automáticos, luego existirán humanos con extensiones que transformen sus extremidades y hagan el trabajo de limpiar su piscina cada vez de manera diferente, más eficiente y más rápida.

Si bien, el uso perjudicial para la cognición colectiva de los espacios del conocimiento, es decir, del ciberespacio, se debe especialmente a las fuerzas del mercado global que condicionan las interacciones de los sujetos en esos entornos, tanto con sí mismos como con los demás, hecho que explora Sunstein con particular agudeza. De esta forma el espacio del conocimiento del que habla Levy se materializa como espacio comercial desprovisto de cualquier fin de bienestar social y propenso a promover la corrupción estatal y al arruinamiento cognitivo de los cibernautas.

Por eso es la intención de esta monografía hacer una reflexión sobre el uso de las tecnologías de la información y de su diseño entendiendo, que hasta los contenidos aparentemente más banales tienen lugar dentro del ciberespacio simplemente por el hecho de que este refleja la rica y dinámica realidad del mundo humano.

Son estos los elementos adicionales con los que se construye este trabajo de grado con el cual su principal intención es la de abrir la reflexión sobre el uso de las tecnologías de la información, pero la otra intención gira entorno a que se impulse el análisis de las tecnologías de la información por parte de la academia y los humanistas,  a un espacio que hoy día se empieza a determinar cómo humanidades digitales, ya que esta rama está llena de bibliotecólogos y sociólogos pero está carente de filósofos. Entonces es necesario que los humanistas alinien y contrasten más sus reflexiones a los entornos de las tecnologías de la información.

Bienvenidas las reflexiones sobre la Grecia clásica y los problemas ontológicos centrales de occidente, pero analogemolos con esas extensiones cognitivas que tenemos en la mano de los que Clark habla.

Referencias

Otras Referencias

Barón, L. (2015). ¿Revolución de Facebook? Medios sociales y movimientos sociales durante la Primavera Árabe de Egipto. Trans-pasando Fronteras. Revista estudiantil de asuntos transdisciplinares; no. 7. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5263913
Blesa. T. (2012). La escritura como palimpsesto (una forma de la logofagia). Tropelías. Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, 18. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3846265
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