¿Somos realmente quienes creemos que somos? – Philip Zimbardo

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“Ni lucifer el ángel favorito de Dios pudo salvarse de caer en las garras del mal”
Philip Zimbardo

Durante siglos nos hemos preguntado por el origen de lo que nos hace buenos o malos y hasta le hemos dado diversas naturalezas, en las que el mal estaba fuera de nuestro propio ser y estaba en un nivel teológico o otras esferas externas.

En cuanto al mal pensamos que es la ausencia de bien, Dios no ha creado el mal, sino que permite la carencia de bien para mantener una libertad como la que tiene el mismo Dios. y según Nietzsche el mal viene del pensamiento colectivo ya que como hábito del constructo socio-cultural se nos ha desarrollado la idea de mal necesario en el que se ha fortalecido esa inmoralidad inconsciente en la que no razonamos sino simplemente asumimos como requisito para el desarrollo de la sociedad en donde las leyes son hábitos que refuerzan la conciencia moral o inmoral.

Así mismo con la violencia, pero hoy nos damos cuenta que a existido desde siempre, desde el mundo animal hasta el mundo mineral, la violencia nos ayuda a controlar a sobrevivir y para la especie humana la violencia ha sido un elemento de desarrollo en varios aspectos, al ejercer la fuerza contra la naturaleza o entre sí mismo para contener o limitar territorios en procura de generar un bienestar general. No es cuestión de establecer la violencia como un hecho inevitable en el proceso de la existencia del mundo porque es el hombre el que genera el tipo de violencia que es más nociva para el mundo y para el mismo a un nivel de coartar su propia libertad. y es el trabajo del hombre en el desarrollo del mundo replantear la violencia que existe en el mundo. dado que sí la naturaleza se torna violenta es lenguaje para repensar los problemas del entorno replanteando la idea de esa necesidad de violencia dando paso a otro tipo de lógicas en las que se desenvuelven las otras formas de transformación de su entorno y de él mismo.

Ahora, cuando se ejerce violencia entre los mismos seres de la especie humana entran problemas como los de ejecución, en las guerras se han dado formas de violencia impensables para las personas del común, pero inteligentes y efectivas para quienes combaten. Cuando se da el vencedor se omite las atrocidades con la cual se dio la victoria y se justifica para llegar a salvar la superioridad de la especie siendo que esto no es más que un paso involutivo en la construcción de lo que nos hace seres humanos. y es que a veces justificamos la violencia, en circunstancias extremas o como medio para mantener un orden que se considere legítimo. allí hay un conflicto con el proceder de los actos humanos, un conflicto con las intenciones de estos y los métodos que se emplean para ejercerlos que es de larga discusión ya que allí caben preguntas como ¿Cuántos hombres honorables han hecho atrocidades y ahora los alabamos? ¿porque justificamos las estos actos inmorales? y para reflexionar recordemos las palabra de Thomas Jefferson

«El árbol de la libertad debe ser vigorizado de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos: es su fertilizante natural»

¿Han sido necesarios los holocaustos en el desarrollo de la humanidad? es complejo debatirse en el dilema moral de disfrutar algo por lo que otros han sufrido. Gracias a los holocaustos hoy podemos disfrutar de grandes avances científicos que han llegado a permanecer como memoria que a veces olvidamos, pero deberíamos recordar cosas como que los agentes químicos que usaban para destruir masivamente vidas humanas ahora son la base de vacunas que salvan miles de vidas, o que incluso hemos llegado a la luna gracias al desarrollo de una mentalidad malevola y de experimentación con seres humanos. Estos son sólo algo de lo que podemos disfrutar pero no hay nada más apreciable en el mundo para disfrutar que la compañía de otra vida humana.

Pero el tema de este texto no es cuando son buenos o cuando son malos los actos o consecuencias de estos sino ¿Cual es la procedencia de estos actos?

Podríamos pensarnos en un entorno en donde desde muy pequeños se nos enseñe que la autoridad es poder y la obediencia es bienestar y que el encajar en la sociedad es cuestión de un borreguismo, esto aplicado en leyes de tiempo y espacio puede conjurar entornos de situaciones rápidas que no dan cabida a la reflexión de las consecuencias de los actos inconscientes. Es en esos casos donde el inconsciente está en control donde resulta más difícil reflejarse en el espejo de la humanidad del ser y podríamos llegar a desatar acciones enfocadas a los objetivos primarios de la autoridad dejando a un lado la responsabilidad de los actos. Esto frente a otros seres de la misma especie, la aplicación de la autoridad desmedida nos lleva a elementos de deshumanización del otro. Esto no significa que el seguir una autoridad nos hace inhumanos sino que convierte los actos de autoridad en una ejecución fría en la que no sólo sufre la víctima del mal y la violencia sino que el verdugo a posteriori sufre la carga del peso de sus actos inconscientes.

Debemos superar el miedo a cuestionar la autoridad, ya que esto causa esa obediencia ciega y es que está no es sinónimo de sabiduría, más bien debemos darnos a la reflexión de los actos en posición de claridad reflectante antes de que sean ejecutados. esté sentido de la responsabilidad de los actos es el resultado de lo que es lógico, normal y al final es reflejarse en el individuo dando como evidencia la afirmación de ser individuo a causa de la afirmación que le da su reflejo. esto es algo cómo realizar una fuga a la autoridad desde la reflexión de la conciencia moral de los actos

Es conocido que el entorno cambia a las personas, en cuanto hace parte de él se transforma y así mismo transforma el entorno de acuerdo a las necesidades; nosotros bajo una serie de mensajes estratégicamente dirigidos llegamos a asumir como justo y legal las normas internas de los lugares donde nos desenvolvemos diariamente, aunque estas sean un poco excesivas se toman desde un punto de vista de los valores para la convivencia. Así mismo pensamos cuando vemos los hechos más violentos en la guerra, estos pensamientos se convierten para las personas del común en algo rutinario, desapasionado y banal y es que estas acciones son respaldadas por leyes las cuales legitiman los actos inhumanos que serán ejecutados en nombre de las ideas o el entorno ha defender. Esto es casi como un legitimar la inhumano más allá de lo que verdaderamente es humano en vista de un bienestar individual.

Inspirado por la lectura sobre el juicio de Eichmann, el psicólogo Stanley Milgram se preguntó sobre sí Eichmann tenía alguna intención en sus actos o sólo era el uno de los pasos de una cadena de objetivos para conseguir un fin. Milgram pensó que podría responder a está pregunta con un experimento, sobre cómo la gente actuaría frente a una figura de autoridad y cómo sería su actuar. El experimento consistió en aplicar descargas eléctricas graduales y observar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían. Pues el resultado fue que la autoridad se impuso frente a los imperativos morales de los sujetos que ejecutaban las descargas sin medir las consecuencias en el otro ser, aunque las víctimas gritaban y pedían misericordia la autoridad subyugaba la voluntad de la compasión del sujeto que en ese momento ya también sufría.

Este patrón es exactamente lo que encontró en los residentes de New Haven, Connecticut, que creían que estaban ayudando a un profesor en un experimento sobre el aprendizaje de palabras y unos cuantos dólares que les pagaban por esto.

Estas pruebas ayudan a reafirmar la percepción de que no solamente un sádico o un enfermo mental podrían llegar a comportarse de maneras deplorables, a ser amorales en situaciones en las que sin ánimo de infringir daño se ejecutaban sólo por el hecho de estar frente a una figura de autoridad. Entonces existe la posibilidad de que cualquier persona alrededor nosotros, o incluso, más escalofriante, nosotros mismos, seamos susceptibles a influencias frente a una figura de autoridad.

Otro elemento que podemos observar en estas situaciones donde se tiene la figura de autoridad, tiene que ver con la motivación, para Eichmann en el texto de Hannah Arendt la motivación era el escalafonar en la jerarquía militar alemana, obteniendo beneficios tanto sociales como económicos en su entorno aunque no solamente era eso, también un antisemitismo arraigado profundamente del entorno de la ideología nazi. En el experimento de Milgram la motivación era hacer un bien a la humanidad logrando que el estudio beneficiará a todos los estudiantes de la comunidad con los resultados de esa investigación.

En 1971 el psicólogo Philip Zimbardo realizó un experimento que por casualidad arrojó resultados que serían inesperados. El experimento consistía en crear un entorno de una prisión y mirar cómo se comportan unas personas a las que se les pagaría 15 dólares diarios durante una semana por desempeñar los roles más generales de una prisión, en este caso un grupo fue asignado como carceleros y otro como reos. Pues fue tan inesperados los resultados de este experimento que hubo que detenerlo en tan sólo 6 días, porque los roles asignados a cada uno de los individuos dentro de la cárcel ficticia fue llevada a un punto a ser comparable con hechos deshumanizantes y atroces, además que los participantes quedaron con problemas mentales después de esa experiencia.

En esté caso del experimento de Zimbardo la motivación era el dinero y la aspiración de hacer un trabajo bien hecho.

Así pues después de los sucesos del experimento se llegó a la conclusión de que no hay una disposición para el mal, sino que es el entorno el espacio y el tiempo el que determina hacia dónde se dirige la conciencia del individuo en una situación de autoridad y motivación.

La similitud entre estos experimentos, sin embargo, es su demostración no sólo del poder de la situación, sino también las formas en que la gente puede dejar de reconocer las formas en que los entornos de las respuestas de forma. Las personas que hacen cosas terribles no son necesariamente disposicional mente terribles, en este sentido, la evidencia da la razón a Arendt.

Pero ¿cómo, pues, podemos atribuir la responsabilidad si la voluntad individual puede estar subordinado a las fuerzas situacionales más grandes?

Explicaciones de la autoridad, el entorno y la motivación de las acciones humanas no tienen que ser la causa de la justificación de las órdenes durante el holocausto en el caso de Eichmann, ya que en el experimento de Milgram casi el 40% de los sujetos no llegó a aplicar la tensión más alta en los participantes del experimento.

La capacidad de algunos individuos para superar o simplemente ignorar las fuerzas situacionales es un hecho que debemos tener en cuenta. De hecho, aunque las personas pueden tener actitudes y estereotipos que existen fuera de la conciencia que influyen en el comportamiento, la influencia de los sesgos de comportamiento puede ser atenuada por las diferencias individuales y situacionales de la motivación para ser no sesgados, la capacidad de memoria y el control sobre funciones cognitivas.

En otras palabras, es más difícil controlarnos y no dejarnos llevar por nuestros pensamientos inconscientes automáticos para controlar el comportamiento en situaciones de difícil actuar. La afirmación de que Eichmann era sólo un engranaje de la maquinaria necesaria para el funcionamiento, como argumento para justificar sus acciones se quedan sin fundamento, ya que sería culpable de no hacer el esfuerzo de cuestionar la autoridad y pensarse como individuo. Aquí inicia la difícil tarea ya no de cuestionar al individuo por sus actos subjetivos sino de repensar la las implicaciones éticas y políticas que tienen este tipo de actos, los cuales van dando forma a la manera de pensar de la sociedad, es necesario repensar este tipo de cuestiones en nuestro contexto ya que si no lo hacemos esto se vuelve algo que pasa desapercibido en el colectivo.

“El problema de los colombianos es que no tenemos una conciencia colectiva. Tenemos una posición cómoda e individual ante la vida”, Jaime Garzón

Queda demostrado entonces que una de las maneras de construir la historia sin generar daños es mirar el reflejo del otro ser humano. Así logramos la construcción del presente desde el pasado lo que Améry nos mostraría con su resentimiento. Y es que no sólo los hechos fácticos son los que pueden llevar a esta construcción, también las imágenes de la ficción deberían ayudarnos, para no hacer el mismo recorrido de dolor con la que aprendimos los mínimos morales con los que hoy convivimos; El arte es una de esas maneras de predecir el futuro sin sacrificar a los individuos, pero a veces lo dejamos de lado pensando que es sólo una abstracción imposible en la realidad del hombre y luego nos damos cuenta que ya todo estaba dicho podría ser en una imagen o un sonido.

Parecer que padecemos de una “Ceguera frente al espejo” y es que sí ni siquiera lucifer pudo salvarse al dejarse llevar por el poder y la ceguera de su belleza que lo llevó a su egocentrismo, nosotros estamos perdidos si no logramos agregar una palabra a nuestro léxico el “socio-centrismo” o algún tipo de lenguaje que nos explicite que los otros igual o más importantes en la existencia del mundo.

Pero esto no debe ser sino la advertencia para mirarnos en el reflejo de la historia y dar el pequeño viraje del espiral hegeliano hacia el camino en donde aprendamos de los hechos y seamos capaces de construir una memoria en donde la moral sea más fuerte que el impulso automático de la acción, está que nos lleva al camino involutivo al sentido de nuestra naturaleza, la humana, y así podamos ratificarnos como individuos al reflejarnos en el otro. Pues sí no es éste el camino deberíamos replantear la idea de causalidad dando por sentado que el daño no se hace hacia un individuo sino a la humanidad entera.

Porque sí queda demostrado que personas comunes, e incluso “buenas personas”, pueden hacer el mal en distintas situaciones, entonces el replanteamiento ahora desde lo político debería darse hacia una estabilización de las leyes para mantener en conocimiento general que los efectos de los daños nos competen a todos.

“…se dio cuenta de que, poco a poco, él y todos los participantes en el estudio habían interiorizado unos valores destructivos que se habían ido imponiendo a sus valores humanitarios. En aquel momento asumió su responsabilidad por haber creado aquella prisión y tomó la decisión de poner fin al experimento.” El efecto lucifer

REFERENCIAS

El efecto lucifer, Philip Zimbardo

TV: Redes 54: La pendiente resbaladiza de la maldad, Director: Eduard Punset

Cine: Das Experiment (2001), Director: Oliver Hirschbiegel

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